Tregua te enamoró por una razón concreta: tenía una idea detrás. El día como conflicto, el café como alto el fuego, quince minutos de tregua pactada. Esa idea era la que hacía que el negro fuese severo en vez de sobrio, que la condensada en caja alta pareciera urgente, que un solo rojo tuviera sentido.
Luego mataste la idea —con razón, estás frente a un hospital— pero te quedaste la ropa. Y una piel sin concepto detrás es exactamente lo que estás sintiendo: bonita, profesional, y hueca. No te falta una pantalla más. Te falta saber de qué va.
La buena noticia: la piel es reutilizable. La disciplina de Tregua —negro, condensada, monoespaciada, un acento, cero adorno— sirve para muchas ideas distintas. Lo que hay que hacer es meterle a alguien dentro.
Esta es la razón real de que te sientas perdido: llevamos seis fases trabajando siempre las mismas tres casillas. Las cinco naranjas están vacías y ninguna es «hacer más pantallas».
Tueste. Terracota sobre negro con violeta, un solo acento.
Archivo Narrow en caja alta + Plex Mono para datos.
Llenado de 450 ms, aro de espera, sin rebotes.
De qué va la marca en una frase. Murió con «la tregua» y no la hemos sustituido.
Sigue sin decidir. Y sin idea central, cualquier nombre es arbitrario.
No has visto ni un logotipo todavía. Ni un icono en una pantalla de inicio.
Cómo habla. Hoy los textos son genéricos: «Pedir ahora», «Listo en 3 min».
El detalle que se reconoce sin leer la marca. Lo que hace el sonido de Netflix.
Nunca has visto un logotipo del proyecto. Aquí van seis, todos construidos con las mismas reglas: geometría dura, un solo trazo, funcionan a 16 píxeles y en tinta plana sobre un vaso. Están animados porque un símbolo que se dibuja es más memorable que uno que aparece.
Literal y abstracto a la vez. El vaso reducido a su mínima expresión. Imposible de olvidar y trivial de reproducir en cualquier soporte.
Un reloj partido por la mitad: media vuelta de aguja, media pausa. Es el símbolo más honesto de lo que vendes — tiempo, no café.
El vaso de siempre, pero con dos líneas que son datos: hora y estado. Une producto e información, que es exactamente lo que hace la app.
Un reloj con una sola aguja: la del minuto. Nadie mira las horas cuando le quedan cuatro minutos. La aguja gira de verdad mientras esperas.
Una franja horaria dibujada: un bloque de tiempo con principio y final, que se llena. El más abstracto y el que mejor escala a marca de plataforma.
Una línea continua —tu día— interrumpida por un bloque. Ese bloque es la pausa. Es la idea de Tregua sin nada de su violencia.
Esta es la prueba que ninguna presentación te había enseñado: tu app rodeada de las demás, en la pantalla de un móvil real. Un icono negro con un bloque terracota destaca precisamente porque no grita — todo lo demás en esa pantalla es un color plano saturado.
También es la prueba de fuego del nombre: tiene que caber en dos líneas de ocho caracteres bajo el icono. «Cup to Go» no cabe. «Relevo» sí.
Idéntico sistema visual en las cuatro: la disciplina de Tregua intacta. Lo que cambia es de qué va, y con ello el nombre, la voz y qué se pone en pantalla. Léelas en voz alta: la que te dé un pinchazo es la buena.
En un hospital, el relevo es el momento sagrado: cuando un turno entrega el mundo al siguiente. Se cuenta lo que ha pasado, se respira, y muchas veces se hace con un café en la mano. La marca no habla de café: habla del momento en que sueltas lo que llevabas.
Entera · sin azúcar
Lo que pides los viernes
Pedido de equipo
Cuando alguien que trabaja o espera en un hospital dice «salgo fuera», no está hablando de geografía. Está diciendo que necesita aire, que quiere dejar de estar donde está durante unos minutos. La marca es el permiso para irse un rato.
Cortado · entera
Croissant de mantequilla
Mesa · 20 minutos
Un cuarto de hora. La marca convierte el tiempo en la unidad de todo: pides por cuartos, reservas cuartos, tu fidelización cuenta cuartos acumulados. En vez de vender cafés, vendes bloques de quince minutos y el café va dentro.
Cualquier café de la carta
9 cuartos de 12
Barra · te lo guardamos
El nombre de tu calle. Como Savile Row o Wall Street: un sitio concreto que acaba significando una categoría entera. La marca no promete nada abstracto, promete un lugar — y todo el que trabaja en esa zona sabe exactamente cuál.
Como siempre
Etiopía · tueste 12·07
Tostada con tomate
Cuatro candidatos. Debe aparecer siempre en el mismo momento —al confirmar el pedido— y en todas partes: la app, el ticket, la pantalla de barra, el vídeo de la tienda de aplicaciones. Si lo eliges bien, en seis meses la gente lo reconoce sin ver el nombre.
Una línea terracota cruza la pantalla de lado a lado al confirmar. 400 ms. Es el más discreto y el que mejor encaja con «pedir es invisible».
Una línea que se dibuja y se detiene en seco. Es la idea de Tregua —interrumpir el día— convertida en un gesto de 300 ms, sin nada bélico.
Una palabra estampada, con escala de 1.7 a 1. Cálido y rotundo. El más humano de los cuatro, y el más fácil de llevar a papel y a barra.
El tiempo como firma: cada dígito golpea al cambiar. No es un adorno, es la información más importante de la pantalla haciendo de logotipo.
| Orden | Pregunta | Por qué va aquí |
|---|---|---|
| Primero | ¿Cuál de las cuatro almas te da un pinchazo al leerla en voz alta? | Sin idea central, el nombre es arbitrario y el símbolo es decoración. Todo lo demás depende de esto. Si ninguna te pincha, dime cuál se acerca más y por dónde falla — es más útil que empezar de cero. |
| Después | ¿Marca única o dos marcas? | Culto Café es tu local; la plataforma aspira a cientos de cafeterías. Puede que necesites una marca de plataforma (que ve el cliente) y que cada café mantenga la suya dentro. Esta decisión cambia el nombre por completo. |
| Al final | ¿Qué símbolo y qué gesto? | Estos son fáciles una vez sabes de qué va la marca. Hoy los elegirías por gusto; entonces los elegirás por criterio. |