Todo lo que has descartado tenía el mismo defecto: quería tener personalidad durante el pedido. Y pedir un café frente a un hospital no debe tener personalidad — debe ser invisible. Pero la espera sí. Ahí es donde Espuma te enamoró, y ahí es exactamente donde debe vivir.
Estáis frente a un complejo hospitalario. Vuestro cliente no es un oficinista con quince minutos de ocio: es personal sanitario robando cuatro minutos entre pacientes, alguien saliendo de un turno de noche a las 7:00, o un familiar que lleva horas esperando noticias y baja a por un café porque necesita moverse.
Ninguno quiere jugar. Ninguno quiere una cinta de sushi, ni un tablero de estación, ni que la app le mida el pulso. Todos quieren lo mismo de siempre, ya, sin pensar. Y luego, mientras esperan de pie, agradecen que algo en la pantalla sea amable — porque probablemente nada más en su día lo está siendo.
Eso no es una limitación creativa. Es el brief más claro que podíamos recibir, y ninguna app de café del mundo está diseñada para esta persona.
Cero decoración en el camino al pedido. Un toque para lo de siempre. Sin animación que retrase, sin pantallas de más.
La única pantalla con alma. Aquí vive Espuma. El usuario ya no tiene prisa: ya ha pedido, está de pie, tiene 3 minutos.
A las 7:00 saluda distinto que a las 15:00. Modo noche real para quien sale de guardia. Respeto por el reloj de quien la usa.
Ni confeti, ni «¡Enhorabuena!», ni exclamaciones. Alguien puede estar teniendo el peor día de su vida a treinta metros.
Tres pantallas. La primera y la tercera son eficiencia pura — dos toques y fuera. La segunda es el momento de gracia. Todo hereda la piel oscura que ya tienes en el código («Midnight Coffee»), con un dorado apagado en lugar del rojo: menos alarma, más calma. Las demos son interactivas.
1,40 €
1,70 €
2,20 €
Culto Café · di tu código
Aguanta el turno · 3,40 €
Pedido de planta · 5,60 €